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Otra más que se te escapa, Infobae

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YO TAMPOCO COMULGO mucho con el mentado socialismo, pero al menos - por una fina cuestión de rigor periodístico - evito el hecho de transmitir mis simpatías o antipatías en la materia de forma tan evidente en un titular.
     "Otra de Chávez...", como vemos que titula el portal Infobae, es de por sí una forma descalificante de presentar la noticia (lo sugiere tal como si la noticia nos fastidiara), por más que pensemos que el sujeto en cuestión sea digno de llevar todos los anatemas que existan. Si algo tiene que diferenciar del resto la opinión publicada de un periodista (como de una línea editorial) es la mesura - al menos - de los titulares.
     Más abajo, en la bajada, vemos que se consigna "que el socialismo fracasó hasta en Cuba". ¡Yo coincido totalmente! Pero hubiera arbitrado otras palabras; por ejemplo: "Pretende implementar el mismo socialismo que en Cuba" o (más exitante) "Pretende instaurar un socialismo a la cubana" (no olvidemos que el artículo remite a una noticia, a una información lisa y llana, que no a una editorial o a un artículo de opinión). Que Infobae consigne la palabra "fracaso" por supuesto que quiere decir que está destilando su propia ideología  más allá de lo tolerable o admisible (profesionalmente hablando).
     Yo sé que la objetividad no existe. Pero no es que no exista: no existe porque es "ideal". Entonces, tenemos dos opciones para elegir: optamos por tratar de estar lo más cerca posible de ella, o bien... no hacemos periodismo.

El buen humor de Les Luthiers

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INESTABLE: Mesa norteamericana de Inés.
ENVERGADURA: Lugar de la anatomía humana en dónde se colocan los condones.
ONDEANDO: Onde estoy.
CAMARÓN: Aparato enorme que saca fotos.
DECIMAL: Pronunciar equivocadamente.
BECERRO: Que ve u observa una loma o colina.
BERMUDAS: Observar a las que no hablan.
TELEPATÍA: aparato de TV para la hermana de mi mamá.
TELÓN: Tela de 50 metros... o más.
ANÓMALO: Hemorroides.
BERRO: Bastor Alebán.
BARBARISMO: Colección exagerada de muñecas barbie.
POLINESIA: Mujer Policía que no se entera de nada.
CHINCHILLA: Auchenchia de un lugar para chentarche.
DIADEMAS: Veintinueve de febrero.
DILEMAS: Háblale más.
MANIFIESTA: Juerga de cacahuetes.
MEOLLO: Me escucho.
TOTOPO: Mamamífero ciciciego dede pepelo nenegro que cocome frifrijoles.
ATIBORRARTE: Desaparecerte.
CACAREO: Excremento del preso.
CACHIVACHE: Pequeño hoyo en el pavimento que está a punto de convertirse en vache.
ELECCIÓN: Lo que expelimenta un oliental al vel una película polno.
ENDOSCOPIO: Me preparo para todos los exámenes excepto para dos.
NITRATO: Ni lo intento..
NUEVAMENTE: Cerebro sin usar.
TALENTO: No ta rápido.
ESGUINCE: Uno más gatorce.
ESMALTE: Ni lune ni miélcole.
SORPRENDIDA: Monja en llamas.

Nota Relacionada: ¡Vivan los Gordos!

¿Por qué Israel no clasifica al Mundial de Fútbol?

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El siguiente artículo guarda estrecha relación con "Fútbol y Estado", debido a que también obedece a las instancias del mismo Trabajo Práctico para la Cátedra de Historia del ISET XVIII de la ciudad de Rosario. Ya que presenta consignas bien interesantes y que seguramente complementarán el saber del lector, le he pedido al autor de la nota, Pablo Leibovich, me conceda la posibilidad de adscribirla en PERIODISMO... para periodistas.

Escribe: PABLO LEIBOVICH

EL PAÍS ESTÁ ubicado en el Continente Asiático, en la zona conocida como Medio Oriente, un territorio comparado con un volcán en actividad que puede entrar en erupción en cualquier momento. Limita al norte con Líbano, al noreste con Siria, al este y al sureste con Jordania, al sudoeste con Egipto y al oeste sus costas están bañadas por el Mar Mediterráneo. Israel se conformó como un estado (forma de organización social soberana que tiene el poder administrativo y de regulación sobre un determinado territorio) en el año 1948, luego de la Guerra de Independencia contra las naciones árabes que actualmente lo rodean.
   Israel es un estado moderno de carácter parlamentario, cuya cabeza es un Primer Ministro, cargo que en la actualidad ocupa Biniamin Netanyahu. Es el único país de Medio Oriente que sostiene relaciones cordiales con Estados Unidos. Su mayor inversión se realiza en compra de armamento para defender su soberanía de agresiones.
   Es miembro de la FIFA desde el año 1929. Israel cuenta con un modesto desarrollo futbolístico. Tanto es así que poseen un solo estadio mundialista: el Ramat Gan Stadium, también conocido como The National Stadium, situado en Ramat Gan, en el Distrito de Tel Aviv.
  Su selección de fútbol fue injustamente expulsada de la CFA (Confederación de Futbol Asiático) en 1974, por motivos políticos, ideológicos y discrepancias territoriales con sus países vecinos (árabes). El motivo erigido era evitar confrontaciones entre los dos bandos. En 1991 fue integrado oficialmente por la UEFA (Unión Europea de Futbol Asociados) y se mantiene como miembro activo hasta el día de hoy. La asociación internacional de futbol vio con buenos ojos este cambio sin requerirle alteraciones. Ocurre que Israel es un país que tiene seguidores en todas partes, ya que no solamente viven judíos dentro del estado hebreo, sino que los hay alrededor del mundo. El judío por lo general cuenta con el dualismo de alentar a la patria en donde vive, y a su vez apoya a Israel como si también fuera su país; el amor y la creencia con fe ciega en un estado que no es el propio es una característica única, que no existe tan marcadamente en otras colectividades.
   El motivo por el cual el seleccionado israelí no entra en los mundiales desde que juega las eliminatorias con los equipos europeos se debe a la supremacía de los planteles de las otras selecciones sobre el de Israel. Esta carencia de jugadores estrellas se debe a la situación de guerra constante por la que atraviesa Israel, ya que los jóvenes, a los 18 años, deben realizar el Servicio Militar de manera obligatoria durante 3 años, período en el cual la mayoría de los jugadores de fútbol demuestran su grandeza deportiva y se destacan del resto.
Nota relacionada: "Fútbol y Estado"

Alarmantes efectos del cambio climático

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ES HORA DE QUE TOMEMOS CONSCIENCIA

Bien está el dicho "una imagen vale por mil palabras". Pues bien... Al Gore, tenías razón. Las siguientes fotografías lo dicen todo...

Selección Francesa del año 1959


Selección Francesa del año 2010

(Agradezco a las personas que me envían estas graciosísimas cositas por mail.  Tanto me he reído con esto que he decido subirlo al blog. Espero que les haya gustado).

CDEP: El periodismo es más investigación que periodismo

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(Nota: deberé advertir al lector que promediando el artículo muy posiblemente se encuentre con afirmaciones mías que puedan sugerirse un tanto "disparatadas". Digamos que en cierto modo apelo al sentido del humor del buen visitante, y por lo mismo al él le concedo el trabajo de discernir entre lo razonable y lo descabellado, cosa que yo, por cierto, todavía no pude hacer).

OTRA REGLA DE oro: un estudiante para periodista debe ser educado para ser un investigador.
     ¿Y qué es investigar? Simple: investigar es ir tras la fuente. Y no nos compliquemos más. Investigar es simple y solamente eso. Pues bien… otra pregunta… ¿qué es “ir tras la fuente”?
     Debo enunciar esta acepción desesperada: ir tras la fuente es poner un pie repetidamente delante del otro por aquella senda que en Argentina conocemos como vereda pero que en el resto del mundo hispanohablante se entiende como acera, en un proceso que el común de la gente puede entender como caminar o, si el paso es apresurado, como trotar o correr. Eso es “ir tras la fuente”: ir de un lado a otro conociendo hechos, entrevistando gente, buscando testimonios, derribando mitos, revirtiendo prejuicios (propios y ajenos), tendiéndole la mano al empresario, abarcando la problemática del sindicalista. “Ir tras la fuente” es ir tras aquello que fundamenta nuestras suspicacias, lo que anima nuestro espíritu investigativo. ¡Ojo… no estoy tan loco con lo que digo! “Investigar” viene del latín y se descomprime en ‘in’; ‘vestigare’, lo cual equivale a “ir tras del vestigio”, “en pos de la huella”, “en busca de”. ¡Precisamente!
     Pero claro… la investigación, dentro del mismo periodismo, es también una técnica aparte. El estudiante que aspira a ser periodista encierra en sí muchas más aspiraciones que medios para la realización de las mismas; adopta como referentes periodistas o críticos que en la mayoría de los casos ofrecen mordaces cuestionamientos de la realidad; es dócil en materia de ideología política (de ahí el empecinado empeño “partidista” de muchos docentes); cree que el periodismo le servirá para ayudar en la construcción de un mundo mejor. En fin, el estudiante que se adscribe para periodismo – no en todos los casos – es un idealista. Como tal, prontamente se dará la cabeza contra la pared.
     Aquí mismo es donde debe intervenir el docente, ofreciéndole las herramientas de trabajo antes que saturarlo con teorías estrafalarias que sólo adelantarán ese porrazo sin retorno que le espera en la profesión. Es cierto que un periodista “critica”, y que cuando lo hace sus críticas incluso pueden ser denuncias que hasta pueden llevar a la cárcel a una persona. Ese mismo periodista que “critica” y que nosotros admiramos, para darse a la tarea de criticar ha tenido necesariamente que sortear un largo trecho de años de trabajo y – ahá – de investigación. En resumen, ha debido pacientemente fraguar su propio prestigio.
     Por propia experiencia puedo afirmar que para darnos a la tarea de sentar nuestros cuestionamientos sí o sí debemos hacernos de cierto “prestigio”. Un periodista sin prestigio que critica es un papelón andante, una voz sorda cuya credibilidad será el hazme reír de sus detractores (si es que tiene la suerte de tenerlos). La investigación, entonces, deberá asumirse como la columna vertebral del periodismo, como aquel costal de huesos vitales para la credibilidad y el consiguiente prestigio por venir.

¡Día de la Bandera!

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¿"Tips"? ¿Qué son los "tips"?

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Evidentemente es una palabrita que seduce sobremanera a los redactores de Infobae. Hasta hace un momento fue un gran misterio para mí, soberano hombre de las cavernas.
     "Tips". "Tips". El simple hecho de repetir esa palabra me sugiere una vaga idea de tic nervioso con ganas... de hacer pis.
     Por supuesto que es una 'jactanciosa distracción' que una tan singular palabrita se encuentre repetida no ya en la misma página web sino casi dentro del mismo encuadre. Algún loco desquiciado podría llegar a pensar que Infobae se empeña deliberadamente en imponer la utilización de dicho simpático monosílabo.
     Pero lo que a este cavernícola le duele en el alma es que, ofreciendo nuestro querido castellano toda una florida variedad de términos, se recurra a un incivil, vago, tenue y para nada masculino extrajerismo. Para los inveterados como yo, "tips" comete el enorme pecado de plasmar una interferencia diatópica nada menos que, por un lado, en el título mismo de lo que se pretende como noticia y, por otro, en la bajada que trata de justificar la existencia de la otra nota.
     En Periodismo una "interferencia diatópica" consiste en distraer innecesariamente la atención del lector mediante el uso de un vocablo provenido de otro idioma. Sin embargo, la implementación de la palabra "tip" nos sugiere a las claras cuál es el público en particular al que apunta el notiweb Infobae; un sector social acomodado, petulante, homosexualizado en los modales, lánguido de voz, con hombres que se planchan el pelo y mujeres que son capaces de cambiar un riñón por una cartera romana. Una alta clase social donde la palabra "calzoncillo" viene con agujeros y por eso se escoje el más moderno "slip" o ya el más audaz y agresivo "boxer".
     Encima, el hecho de que en ambos casos la palabra "tips" no aparezca entre comillas o al menos en cursiva es equivalente a que ya la tenemos asumida como parte de nuestro idioma, de nuestro diario hablar. ¡Están locos! ¿De dónde sacan que esa palabra estrafalaria complementa nuestro común método de comunicación? ¡Fuera de mi vida esa palabra insignificante, cursi, ridícula! ¿"Tips"? ¡Bahhh...! ¡Allá ellos...!
     Deberé aclarar que, luego de consultar con el diccionario, "tip" quiere decir "consejo". También quiere decir "propina" (es algo sin mucha importancia que se da de buena gana; un consejo liviano, una ayudita al pasar).
     Ya, en otra ocasión, nos ocupamos de La Capital por utilizar un lenguaje propio de vagos y forajidos, nada menos que en un titular que dice "Agoniza un hombre al que le 'metieron' tres tiros para robarle la bicicleta". Ahora le vamos a reprochar amistosamente a Infobae la implementación de un modo de hablar... que no tiene nada que ver con la realidad. ¡Vamos...!
     Amo mi castellano querido. Adoro su elasticidad inconmensurable. Si existe otro idioma más democrático que el nuestro... no me hace falta conocerlo. Mi idioma - mi castellano - es vida, luz y democracia. Es decir con sentido, con sentido de sentimiento. Nada le falta a mi lengua del alma. Ojo... quien subscribe no se cierra al castellano solamente. Siempre que otro idioma quiera contribuir al mío, ¡bienvenido sea! Yo vivo usando frases del tipo all right, ok, can't believe it!, oh, my God!, y cualquiera que eventualmente me ofrezca un margen bien explicativo de mis emociones dentro de un lapso "témporo-fonético" ligero y entendible.  Do you understand me?
     Pero me consta, al menos, que las veces que improviso en inglés en ningún momento voy en menoscabo de mi virilidad, ni mucho menos de mi masculinidad. Al contrario. Por eso es que a Infoabae le vamos a pedir, rogar, suplicar, implorar, sugerir, proponer, insinuar que rinda honor a la exhaustiva riqueza de nuestro castellano a la hora titular una noticia. Es tan elástico y maravilloso nuestro idioma... que incluso nos permite forzar ciertas terminologías para ser más explicativos aún. Por eso es que, como cavernícola, como hombre y como hispanohablante le planteo la posibilidad de no "mariconizar" nuestro modo de hablar mediante la importación de "palabrillas" puramente vergonzantes. Mi idioma es democrático y grandioso; acepten este sano consejo mío... es decir... este "tip".

Fútbol y Estado

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(La presente editorial fue producida a instancias de la
cátedra de Historia a cargo del Profesor Marcelo Pasalagua – ISET XVIII)
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MUY EN MI auxilio el señor Mariano Grondona ofreció una editorial en el diario “La Nación” (del domingo 13 de Junio) que se titula “¿Desplaza el fútbol a la guerra, la camiseta a la bandera?”. El tema desarrollado me viene al dedillo para completar el presente trabajo, el cual corresponde a la clase que dicta el Prof. Marcelo Pasalagua de la cátedra de Historia.
     Básicamente los puntos de este ejercicio me instan a formular una equivalencia entre el fútbol y el desarrollo de los “estados modernos”. Luego de muchas vueltas, deberé resaltar la facultad editorialista de Grondona, quien, con exhaustivo esmero, consiguió vincular una cosa a la otra, como si también él hubiera seguido la misma consigna que yo (aunque por supuesto que con más éxito). ¿Es, pues, razonable aquello de que “el fútbol reemplaza a la guerra y la camiseta a la bandera”?
     La editorial en cuestión señala lo siguiente: “Los griegos, que nos han enseñado tantas cosas desde el teatro hasta la filosofía, también despertaron en Occidente el horror a la guerra y por eso cada cuatro años celebraban los Juegos Olímpicos, en cuyo transcurso competían en vez de matarse. Pero esta genial iniciativa era apenas un descanso, un recreo, en medio de sus innumerables batallas. Hoy, asimismo, los Juegos, así como los campeonatos mundiales de fútbol, se despliegan cada cuatro año, pero esta vez indican, más allá de un fugaz reposo del hábito bélico, el advenimiento de una nueva cultura universal a través de la cual las naciones se esfuerzan por ganar la paz”.

CDEP: El Periodismo es un oficio, una profesión técnica

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Este artículo prosigue a "Dónde -precisamente- se aprende a ser periodista".

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DENTRO DE UN aula resulta imposible arribar a una performance profesional, más aún considerando que además de no fundar relaciones importantes también se extingue la posibilidad de irnos agilizando en el verdadero terreno periodístico que, como ya dijimos, es la calle. ¿Y en qué otra consiste eso de “agilizarse”? ¿Cómo debieran auxiliarnos los docentes a este respecto?
     Se trata de algo que, dado el caso, suele ocasionarme ciegas resistencias ya sea por parte de los docentes (aunque no todos) como de mis mismos compañeros, pero yo insisto en que hay que ser conscientes de una cosa elemental: el periodismo no es una carrera o profesión “humanística”, sino un oficio hecho y derecho, por lo tanto cuenta con una “técnica” específica. De modo que es una “carrera técnica” o, bien, una “tecnicatura”. Ergo, es hora de que comencemos a obrar en consecuencia. ¿Cómo? En principios, poniéndonos al día con la tecnología actual, es decir, estableciendo un nuevo orden de prioridades en lo que respecta al resarcimiento de los temas de estudio y la “modalidad” de trabajo. Seré más directo todavía: llegó la hora de dejarnos de embromar con cuanto barrullo humanístico exista y ponernos a trabajar de verdad.
     Cada época tiene en sí sus propias prioridades; quizás hubo una – aunque lo dudo – en que fue prioritario enseñar al alumno sobre bardeos marxistas, positivistas, izquierdistas, socialistas, peronistas y todo cuanto tenga que ver con algo que no sea el trabajo y la profesión periodísticos. ¡Basta ya de lloriqueos! ¡Ya ni parece el Periodismo cosa de hombres, por Dios! Se impone a corto plazo una reestructuración substancial de la pauta educativa: abandonemos de una buena vez la plática humanística y arribemos cuanto antes al ejercicio técnico.
     Por infinitas razones es importante que, por ejemplo, la materia “Periodismo Gráfico” de segundo año se resuelva mayoritariamente con la utilización del Photoshop o del Corel (o el Gimp o el Paint.net, considerando que estos últimos son libres y gratuitos); de la misma manera, tanto Radio de segundo como de tercero (aunque también tendría que dictarse en primero), debería priorizar – antes que las transmisiones “de mentiritas” que hacemos todas las clases – el uso de los programas de edición de audio tales como el Audactiy o el SounForce (gratuito el primero). Pero esto que yo propongo es tan sólo la punta del iceberg de todo cuanto quisiera decir.

¡Vivan los Gordos! (Diccionario Global de Expresiones Enriquecidas por la Palabra GORDO)

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DECIDIDAMENTE, LE HE declarado la guerra a este mundo. Ya me cansé. Me importa poco pasar a ser la criatura más odiada en tanto el mayoritario enemigo deposite sobre mí sus victoriosas municiones. No me satisface la manera en que están dadas las cosas en este mundo, y por la sencilla razón de que todo está AL REVÉS. Absolutamente todo. Así que, ¡en alto esa frente! ¡La lucha, recién empieza!
     Y entre mis graves desacuerdos con la forma en que se da el resarcimiento de este mundo, figura el hecho de que no puedo creer la manera en que se ha demonizado la palabra “gordo” o “gorda”. Desconozco si existe actual cultura en que “gordo” tenga sus merecidas connotaciones, es decir, sus verdaderas sinonimias con la vida.
     Todos tenemos algún amigo gordo o al que por alguna razón específica llamamos bajo el mote de “gordo”. Y todos sabemos muy bien que difícilmente exista otra persona que sea mejor amiga que ésa a la que, muy sueltos de cuerpo, le decimos: “¡Hola, gordo…! ¿Qué miércoles hacés de tu vida?”. Que sea gordo o no, es indistinto. Conozco mucha (pero mucha) gente que al transcurso del tiempo, sorteadas las más exasperantes etapas de crecimiento, dejó de ser gordo o gorda por obra de arte, pero así y todo sus fieles amigos siguen insistiendo con lo de llamarlos “gordos”. “Che, gordo…”; “dale, gordo”; “pero qué gordo malparido, siempre se emborracha y hay que llevarlo a la casa”.
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¡Ay, ay, ay...! ¡Por favor!

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Confieso que se trata de mi diario favorito (las notas, sencillamente, están bien escritas; con cierto vuelo literario inclusive). Pero esto, amigos... es un atropello.
     Efectivamente, la propaganda de HSBC.
    En principios, me parece una exageración que la publicidad ocupe el tremendo lugar que ocupa en la pantalla, considerando que uno visita la web para informarse y no para consumir publicidad. Pero lo verdaderamente grave es que no existe, tal cual se ve en la imagen, ningún cartelito (aunque sea escondido) de "Cerrar" o "Saltear publicidad". Es, pues, un atropello. Todas las páginas webs de los diarios, que arremeten de esta forma, al menos ofrecen un botoncito que sirve al visitante para sortear la densa publicidad que nos espera apenas nos metémos a la página.
     Es mi diario favorito; parece que el mismísimo Borges oficia de Jefe de Redacción. Pero también "se manda sus grasadas".
     Oh, Dios... ¡A tener en cuenta!

CDEP: ¿Dónde - precisamente - se aprende a ser periodista?

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Este artículo prosigue a "INTRODUCCIÓN"
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MALA NOTICIA PARA los profesores: el periodismo no se enseña dentro de las aulas. Al contrario, allí dentro se “desenseña”. ¿De qué forma puedo acreditar lo que digo? Sencillo: más de tres años de tomar clases me autorizan a formular esta afirmación.
     El periodismo no debe enseñarse sólo dentro de las aulas porque de este modo se le está amputando al futuro profesional aquello que más constituye la formación del periodista: la calle. El periodismo es una profesión callejera. Es en la calle donde el estudiante irá asumiendo la performance profesional de la cual obtendrá la experiencia, las relaciones y el sustento para vivir; allí está la verdadera escuela del periodista.
     Rosario, particularmente, es una ciudad de incontable cantidad de eventos de toda clase por semana: desde una degustación de vinos, a un simposio de economía; desde una presentación de pinturas a una manifestación sindical; desde la inauguración de un nuevo local de ropa a una marcha a favor del aborto. Rosario es una ciudad que constantemente da de qué hablar… ¿y a quién da de qué hablar más que a los mismos periodistas? Allí es donde tiene que estar el estudiante – grabador en mano – registrando aquello que sucede no tanto por el hecho en sí como para ir ganando experiencia y formulándose la red de contactos personales que le servirán para la creación de una agenda imprescindible para el día de mañana. Todo estudiante de periodismo, antes de terminar de cursar, debiera alguna vez haber entrevistado al gobernador de la provincia, o al menos al intendente municipal. Todo estudiante de periodismo, al final del cursado, debe estar preparado para entrevistar – sin que le tiemble la voz – tanto a un mendigo como a un presidente. Esto, naturalmente, sólo se obtiene de la práctica.

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