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NICOLÁS MÁRQUEZ nos habla de Hugo Chávez

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El periodista, abogado y escritor marplatense NICOLÁS MÁRQUEZ, autor de "La otra parte de la verdad", "La Mentira Oficial", "El Vietnam argentino", "El canalla, la verdadera historia del Che" y "Chávez, de Bolívar al narcoterrorismo", su último libro, nos consedió la siguiente entrevista, primera de las que tenemos pactadas (¡la semana que viene derribamos un mito!).

¡¡¡MATERIAL IMPERDIBLE!!!



Nicolás Márquez dice:

     - "Chávez es muy inteligente. Es un tipo brillante. No debemos juzgarlo por las ridiculeces que hace o dice por televisión, ya que es ahí en donde está apuntando a un público de escasa instrucción que lo venera y lo mantiene en el poder".

     - "No sé hasta qué punto Venezuela es enemiga de Estados Unidos. El 72 % de su petróleo se lo exporta a ese país".

     - "Chávez ha logrado todo lo que se ha propuesto. Quiso eternizarse en el poder y lo está logrando".

     - "La estrategia imperialista de Chávez consiste en financiar grupos insurgentes en aquellos países que le son hostiles, como es el caso de Colombia con las FARC".

Entrevista a Arturo Cirilo Larrabure

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A MÍ EN la escuela nunca me contaron la historia del Teniente Coronel Argentino del Valle Larrabure. Es más, cada vez que -ya estudiando Periodismo en un instituto público de Rosario- me interesaba porque la cosa fuera más allá del discurso de los profesores (siempre, en mi caso, "hinchando" con la misma historia de siempre, en que los militares eran unos monstruos sanguinarios y sus enemigos unos pobres "jóvenes idealistas"), misteriosamente se pasaba a otro tema y chau historia argentina por hoy. Y así siempre. Así siempre. Asumo que ahora último ya ni me interesaba en que el argumento fluyera de forma más exhaustiva, más sincera, más imparcial.
     Me lamento por mis entonces compañeros, aunque algo me dice que habrá habido más inteligentes que yo que ni se molestaban en retrucar la porfía del profesor porque habrán asumido mejor la intrascendencia de lo mismo. Entiendo que también tuve compañeros, por otro lado, que aprovechaban las clases -igual que los docentes- para militar religiosamente sus tristes y densos dogmas "revolucionarios". Agradezco a Dios y a la vida que se me haya puesto en un destino distinto a eso.
     El Teniente Coronel Argentino del Valle Larrabure fue un Ingeniero Químico de la Fábrica Militar de Villa María, en la Provincia de Córdoba, y precisamente la noche del sábado 10 de Agosto de 1974, en que estaba celebrando un recambio de autoridades, un centenar de terroristas del ERP irrumpió con el fin de secuestrarlo. El Capitán García, en un intento por escapar en busca de refuerzos, fue acribillado alevosamente por la espalda. Argentino del Valle Larrabure, que casualmente se hallaba acompañado por su mujer, se hinchó de coraje, se presentó como Mayor de la Fuerza, y para que no haya más derramamiento de sangre se entregó a los terroristas.
     Estuvo encerrado en una de las mentadas "Cárceles del Pueblo" (un cubículo inmundo de no más de un metro y medio cuadrados) exactamente durante 372 días, donde fue terriblemente torturado y finalmente asesinado el 19 de Agosto de 1975. Secuestrado, torturado y asesinado EN PLENO GOBIERNO DEMOCRÁTICO (las mayúsculas son para que mis profesores de Periodismo y otros tantos más, que evidentemente padecen problemas miopía, alcancen a leer esta partecita que siempre se insinuó borrosa a sus ojos).

Arturo Cirilo Larrabure es uno de los hijos del Teniente Coronel en cuestión, cuyo nombre -conjuntamente con el de su madre, su hermana y su abuela- aparece repetidamente garabateado en los papeles que servían de distracción a Argentino del Valle en su terrible y largo encierro. Con gran predisposición, Arturo me concedió la entrevista de la que podrán formar parte a continuación, fraccionada en tres partes de trece minutos cada una y minuciosamente detallada con material gráfico.
     Arturo es un estoico luchador por la causa de su padre, es decir, porque el pueblo conozca aquella parte de la historia que ignominiosamente un sector depravado de la sociedad pretende callar desde siempre. En todos sus años de ardua y reconocida lucha, nunca jamás el actual gobierno de los Kirchner tuvo (aunque sea) la decencia de dirigirle un llamado teléfonico, todo lo cual lleva a deducir una actitud culposa de los gobernantes y a recordar la figura incansable de Victoria Villaruel (Presidente del CELTYV y autora del libro "Los llaman... 'jóvenes idealistas'") cuando dice que "los terroristas que ayer asolaron el país hoy están en el Gobierno".
     Muchas cosas más podría decir, pero incurriría tanto en el abuso de la paciencia del lector como en la repetición de las palabras que podrán apreciar en la siguiente entrevista. Simplemente deseo que la misma constituya un documento inefable para todo aquel que tenga el valor de conocer los pormenores más drásticos (y los menos contados) de la parte más delicada y discutida de nuestra historia reciente. Ojalá algún día se hable de esto en las aulas de las universidades argentinas, hoy por hoy devenidas en pueriles mítines políticos.

SE SOLICITA DIFUSIÓN 

Primera Parte

Segunda Parte

Tercera Parte


¡¡¡VIVA MÉXICO!!!

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ANTE LA DIFÍCIL situación que hace tiempo está viviendo la hermana República de México, con verdadero afán latinoamericano, me solidarizo sentidamente con las víctimas inocentes del narcoterrorismo.
     Estimo que cada día se hace más apremiante la necesidad de que América Latina toda tome cartas en el asunto; no es propio de gente decente permanecer impasible mientras que un hermano atravieza el peor sufrimiento. (Si al retrógrado de Morales se le cae una pera en la cabeza, enseguida está todo el mundo amenazando con enviar tropas para restablecer la "democracia" en Bolivia).

EXIJO QUE LAS NACIONES MÁS MILITARIZADAS DEL CONTINENTE PRESTEN SUS FUERZAS A MÉXICO PARA ANIQUILAR AL ENEMIGO (SIN EL MENOR VESTIGIO DE PIEDAD) EN EL MÁS CORTO PLAZO.

Brasil, Chile, Venezuela, Colombia... ¡Argentina! ¡Manos a la obra!


¡¡¡VIVA MÉXICO!!!

"Qué saben, ellos... del amor"

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HAY COSAS A las que uno, sinceramente, ya no puede permanecer impasible. No siempre la labor del periodismo o de la comunicación en sí debe esperar a que sucedan hechos lamentables para ir a cubrir con una filmadora en mano y documentar el pavor de la gente. Hoy, 14 de Febrero, sería -créanme que así lo pienso- una verdadera displiscencia no hablar de lo que habla todo el mundo. Es inevitable hacer un aporte a este respecto.
     Nunca me quedó muy en claro el por qué del Día de San Valetín. A decir verdad, nunca me interesó saberlo sinceramente... Sólo sé que se entiende como "el día de los enamorados". Eso mismo. ¿Hace falta saber más?

     El problema es que al respecto del amor... nada hay más inútil que teorizar, o historiar, o simplemente explicar. ¿Qué se podría decir? ¿Alguien lo sabe? Hablar del amor es equivalente a dejar bien en claro que uno no lo está haciendo.
     Por otro lado, tampoco hay mucho para saber. O sí... ¡qué se yo! Es decir, lo que comúmente podemos reprocharnos es eso: ¿quién sabe algo bien cierto acerca del amor o del simple hecho de estar enamorados? Y si nadie sabe nada, ¿por qué demonios se celebra, justamente, el Día de San Valentín?
     De esta manera, entonces... nosotros vamos a referirnos a este día tan especial. Nos vamos a poner en el papel de malos por un momento y le vamos a reprochar a todos los enamorados del mundo... qué es lo que demonios saben acerca de estar enamorados. Qué saben, ellos... del amor.
     La poesía que sigue es un esfuerzo en responder esa pregunta, resultado de los siempre fragorosos días de adolescencia.

Qué saben, ellos... del amor.
Ellos, que en las vacías penumbras
de la habitación sin vida
se van recorriendo el uno al otro
como ríos nuevos en las grietas
más profundas de la montaña.

Qué saben, ellos... del amor.
Esa cosa, esa palabra, ese don. Qué saben.
Y se confunden en la misma sustancia,
y se mezclan entre sí, se mezclan
como ubres derretidas, como sangres,
como sales en el agua.

Editorial para Viviana Villagi

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¿PARA QUIÉN ESCRIBO YO?

ESCRIBIR ES LINDO. Ella, también lo debe saber. Es una necesidad ardiente cuya explicación roza lo desbordadamente irrazonable; nadie se muere por no escribir. No tiene explicación. Escribir es… digamos… testimoniar. Fíjense una cosa: ¿qué separa la prehistoria de la historia? Precisamente: el escribir. Desde que el hombre aprendió a testimoniar una suerte de primitiva contabilidad sobre placas de piedras, es desde donde el hombre comenzó a CONTAR LA HISTORIA. A eso mismo nos remontamos cuando queremos conocer, justamente, la vida del hombre. Antes que eso, el hombre solamente dejaba huellas.
     Escribir es lindo, queda claro (aunque no se sepa por qué). Pero más lindo aún es escribir para alguien. Equivalente a cambiar la botella al mar por la flecha de Cupido. Debo, entonces, esta editorial a Viviana Villagi, en adelante, la destinataria de mis flechazos ardiendo fuego y la responsable directa de esta locura rabiosa que es escribir.
     Viviana Villagi se tomó su tiempo hace unos días para enviarme un mensaje cuyo asunto es el siguiente: “estoy atrapada por tu blog”. A continuación, sus palabras resumen una dulce caricia para mi estima, un invalorable reconocimiento para tanto esfuerzo que muchas veces pareció difuminarse sin mayor trascendencia, “como una cortina de polvo en las últimas luces del día” (el entrecomillado se debe a que la frase la sustraigo de un poema que supe escribir en mi adolescencia. Con lectores como Viviana, vale la pena “jugarse” con estas desvergüenzas semánticas).
     Esta mujer, con alma de adolescente, modales de señorita y sueños de niña, es en realidad una mujer de acero. Y eso que generalmente uno está acostumbrado a escuchar la frase “es un hombre de acero”; bueno, las cosas están cambiando en este mundo. Viviana Villagi tenía 12 años cuando una noche el estampido del destino la arrebató del mundo de los sueños y la soltó en la horrible realidad; era una niña aún cuando una bomba estalló en la puerta de su casa ocasionando los destrozos que ocasionalmente vemos en las películas. Vivía con su familia (como ella dice en su mensaje, “mis dos hermanos y mami y papi”) en pleno centro del barrio de Caballito, en Capital Federal.
     Corría el año 1972. La madrugada se resarcía, hasta entonces, con total normalidad. Pero en la calle Ángel M. Jiménez (44) y Avenida  Rivadavia también vivía un Capitán de Navío que eventualmente había de ser el objetivo de un grupo de imbéciles terroristas. El departamento del Capitán estaba en el sexto piso, así que imagínense la potencia de la bomba diseñada para alcanzar dicha altura. El departamento donde vivía Viviana con su familia estaba en planta baja, así que imagínense las consecuencias que esa gente debió pagar sin tener nada que ver con esa lucha enferma que enorgullecía (y enorgullece) a los “jóvenes idealistas” de entonces.
     Nunca el Estado se hizo cargo de los daños, ni mucho menos el consorcio del edificio. Lo que diferencia a Viviana de miles de argentinos es que ella, desde niña, vio (y aprendió) cómo su padre, con tanta entereza como resignación, se hacía cargo de los indecibles destrozos en pos de restaurar la normalidad de una familia que ya nunca habría de vivir en normalidad. Por eso que Viviana me dejara bien en claro que ella aceptaba que yo hiciera pública una respuesta a su mensaje siempre y cuando en ningún momento estas palabras denotaran un reclamo de ella porque se la reconozca como víctima. Viviana es, pues, una mujer de acero, no una víctima. Ella se hace cargo de su destino, lo asume, lo digiere, y marcha hacia adelante. Resulta extraña la actitud de esta mujer en tiempos donde mucha gente se pelea y hasta se torna repugnante por recibir la intitulación de “víctima”. Víctima de esto y víctima de aquello. Mientras que muchos lloriquean en todos lados con tal de ser tenidos como víctimas, Viviana se aleja de eso porque su educación y moral la hacen responsable de sí misma y por tanto… con los tiempos que corren… no puede perder tiempo lloriqueando tras una cámara de televisión. Es preciso henchirse de la valentía de mirar hacia delante.
     “En el año 1977 cursaba el secundario en el Colegio Santa Rosa de Caballito; en 5to. año nos  propusieron ir lógicamente a Bariloche o a Misionar a Santiago del Estero en el Obispado de Añatuya. Yo, por supuesto, con mi temprana vocación por los más necesitados, elegí ir de Misión. Estuvimos con la Madre Superiora Pía un mes en Weisburg, un pueblito perdido en la periferia de Santiago, misionando con sus pobladores y todas volvimos sanas y salvas, o sea, que eso de que si estabas en trabajo social "los milicos te secuestraban y liquidaban" forma parte del imaginario colectivo que tan bien se encargaron de  sembrar”.
     El entrecomillado se remite a una cita textual del mensaje que me enviara Viviana a mi mail. Es ilustrativo, pues, que una mujer, golpeada cuando niña por la enfermedad mental de los terroristas, reúna en sus entrañas “la temprana vocación por los más necesitados”. Yo no fui a Bariloche; sinceramente, la economía de mi familia no podía tolerar semejante gasto, pero me tocó observar la enorme “insolidaridad” de los que sí habrían de viajar. Recuerdo que a mis compañeros les sugerí “que sean más reservados en sus ruidosas alegrías, considerando que había mucha gente que deseaba viajar igual que ellos pero que sencillamente no podía”. Creo haberme remitido a uno de los postulados cristianos más elementales. Viviana… fue como hablarles en chino. Yo siempre mantuve que hay cosas que si no se aprenden de chicos, no se aprenden más. La solidaridad, amiga, si no viene de fábrica, si no nace con nosotros… vos lo debés saber bien… si no nace con uno, no habrá modo que se origine alguna vez. Esa misma gente incapacitada cuando joven de asumir una postura respetuosa y solidaria para con el prójimo, es EXACTAMENTE la misma gente que hoy se solidariza con los enfermos mentales que pusieron una bomba en tu casa para matar al Capitán de Navío y a toda su familia en el sexto piso. Es la gente que se horroriza por el supuesto “terrorismo de Estado” del que hablan los medios y ni se les mueve un pelo ante la indiscutible situación de terrorismo que vivió el país en plena democracia.
     Quiero decirte una cosa más, Viviana… y discúlpame que me extienda… Que hayas elegido ir a Misionar por los más necesitados en vez de ir de fiesta a Bariloche, es, por lejos, la cosa más hermosa que yo haya leído alguna vez. Que con 18 años elijas ayudar al pobre en vez de bailar en una discoteca, te instituye – a mi juicio – no sólo muy por encima de las actuales vicisitudes, sino que además le ocasiona a mi alma la tranquilidad más plena por el hecho de saber que existen personas como vos. Me pone contento y me satisface que me escribas porque “estás atrapada por el blog”, pero me enorgullece hasta la médula el nivel de persona y el nivel de mujer que accede a mis escritos. Hasta el periodista que haya obtenido el Putlizer envidiará (lo digo con total seguridad) el nivel moral e intelectual de mis lectores.
     "Lo que me maravilla es este aire fresco que entra por la ventana  (como se dijo en el Concilio Vaticano II respecto a las reformas de la Iglesia) que viene de la mano de gente tan jovencita, como vos, como Victoria, y con tanto coraje, valor y sobretodo Amor por la verdad, me viene  a rescatar del absurdo cotidiano. Soy abogada hace 26 años y nunca he tenido la dicha de escuchar respecto a nuestra historia tanta sensatez, y repito de la mano de gente tan jovencita, es como si fuesen Ángeles, que han venido a sembrar la verdad".
     Es un placer escribir para gente como vos. Es un placer dejar de tirar botellas al mar, auxilios sin ecos, socorros desventurados… por la flecha que se mete en un corazón profundamente humano y cristiano. Escribo para gente como vos. Para gente reacia a las distintas formas del resentimiento; para gente abierta a la posibilidad de nacer cada día a pesar de las injustas bofetadas del destino. Escribo para los que escuchan, no para los que oyen. Escribo para los que piensan, no para los que repiten. Escribo para los que sienten, no para los que resienten. Escribo para el futuro, no para el pasado. ¡Escribo para Viviana Villagi!
     ¡Ya no grito más…! ¡Tengo quien me escuche y quien lea mis escritos! ¡No más botella al mar! ¡Ya no grito más…! ¡Pero sigo gritando! ¡No grito por desesperación sino porque di con la esperanza! ¡Gracias por la luz, Viviana! ¡Gracias por el consuelo y gracias por la lucha! ¡No escribo para el hombre, escribo para el alma de los hombres! ¡Sigo gritando, Viviana…! ¡Sigo gritando para que todo el mundo sepa que no estás sola! ¡No, no estás sola…! ¡No!
     Con gente como vos, ¡nadie está solo en este mundo! ¡No estamos solos!


Nota relacionada:

El impacto de Agustín Laje Arrigoni y otras estadísticas

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ENERO HA SIDO un mes de franca satisfacción para este blog, no sólo por la calidad de las personas que han sido entrevistadas sino que -en base a lo mismo- el nivel de visitantes ha sabido incrementarse hasta en más del 500 por ciento. Tanto el señor Arturo Cirilo Larrabure como el escritor Agustín Laje Arrigoni han revolucionado la performance de "PERIODISMO... para periodistas".
     No faltará, con seguridad, aquél que venga a reprocharme que acaso el blog se haya "derechizado", a lo que yo podría responder que el mismo más bien se "ultra-ANTI-izquierdizó", aunque no sea ésta, en rigor, la verdad de la milanesa. En vistas de la ostensible "derechización" o "ANTI-izquierdización" es que tuve a bien la confección de la siguiente editorial, para despejar todo margen de dudas: "Cuento sobre si ser de derecha o izquierda" (escrito que, gracias a Dios, ha sido bien recepcionado por el público en general; incluso cálidamente difundido).
     En realidad hubo un cambio de políticas en "PERIODISMO... para periodistas". Me pregunté, dado el caso, de qué manera podría serle útil a mi Patria desde mi pequeño lugar en el mundo y en base a mis humildes posibilidades. Entonces, dos cosas ganaron preponderancia en mi cabeza: por un lado, la enorme proclividad de la gente de mi país a creer en mitos (léase "mentiras") y, por el otro (consiguientemente), el áspero año electoral que nos espera donde seguramente será la sociedad argentina susceptible al rotundo embate de ideologías enfermas que tanto distinguen a los actuales partidos políticos.

Mi respuesta a un lector enojado

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Evidentemente no a todos les gusta el trabajo que yo realizo. Uno de los tantos cibernautas que visitaron mi blog, aparentemente se sintió muy disgustado con la entrevista que días atrás le realizara a Agustín Laje Arrigoni, en tanto que con palabras subidas de tono me envió el siguiente mensaje (que también puede leerse subyaciendo el artículo mencionado):

"David, dos cosas. Rápido porque me tengo que ir a dormir y estas discuciones, en el tiempo que corre, ya no tienen sentido. Te escribo de un perfil de blogger abandonado. Por si después te remitís allí y no encontrás nada. La primera, te jactas de ser un comunicador. Incluso, de querer dar cátedra. Me gustaría conocer la experiencia laboral que, supuestamente, acredita y legitima tus palabras. Más allá de este blog berreta y progresiesta, plagado de entrevistas inútiles si de intervenir la realidad hablamos. En segundo, para la parte dos de esta entrevista, preguntale al pibito por todos los periodistas asesinados en dictadura. Iba a poner: por todos tus colegas asesinados en dictadura. Pero no te lo merecés. Ah, y si te sobra tiempo, pregunta por los periodistas asesinados en democracia. Cuyas muertes articularon los más siniestros personajes de los años de plomo que, por desgracia, dejamos vivos. Cuando quieras yo te entrevisto y te pego un paseo limpito en aire de radio. O en papel. Un saludo papi. Hasta la victoria. Siempre patria o muerte.

Belisario S." (Sic).

Urge, pues, una respuesta.

Estimado Belisario S.:

     Ante todo, no coincido en que estas discusiones "no tengan sentido". Es decir... no coincido que sean llamadas "discusiones". Yo prefiero conversar siempre antes que discutir. Se trata, pues, de un simple retoque semántico pero que definitivamente dirime de modo substancial el destino de nuestras problemáticas. Y realmente Argentina es una país donde se discute mucho pero se conversa poco (si te sirve, en este artículo me explayo al respecto: ¿Hay debate en Argentina?).
     Creo que en los tiempos que corren es tal el grado de hipocresía reinante, que todos los argentinos tenemos que hacernos la mea culpa de haber estado tanto tiempo sin conversar sobre el tema. El esfuerzo de Agustín Laje Arrigoni, como otros tantos más, es la invitación más educada con que contamos hoy en día para volver a sumergirnos en la problemática de los años 70 sin peligro de salir viciados o enfermos de falsa ideología. Es una pena que subestimes a un joven que estudia, que trabaja, que investiga y que por si fuera poco ha escrito un libro al respecto de nuestra historia reciente.
     Remitiéndome a otra parte de tu mensaje, me pregunto si deberé reprocharme el hecho de sugerirme a tus ojos como un "jactancioso", pero todavía no encuentro el preciso momento en que, como decís, me dispuse alguna vez a dar cátedra al respecto de no sé qué. Lo que sí sé es que me estoy dirigiendo a uno "del palo". Por lo mismo es que me parece una "fantochada" que me pidas referencias laborales que acrediten mi trabajo. Nene... vos sos de acá, de Rosario... no te hagás el gil, que sabés muy bien cómo son las cosas acá (y si no sos de Rosario, seas de dónde seas, estoy seguro que es la misma paparruchada). No veo la necesidad de brindarte detalles al respecto, tan sólo el simple hecho de remarcarte que soy un laburante igual que vos.
     Soy un laburante, es verdad. Pero antes que eso, soy un hombre, lo cual resume el orgullo más vivo que Dios y la madre naturaleza me concedieron. ¿Cuántos periodistas hay en Argentina que desfilaron por todos los medios habidos y por haber y siguen siendo unos zanguangos buenos para nada? Amigo, vos sabés mejor que yo que en este terreno no hay referencias sino prontuarios. A menudo me pregunto si el costo a pagar por ser intitulado periodista es precisamente el hecho de tirar la moral a los chanchos, de ser un mentiroso, un tibio, un infame. Me ha tocado hace años trabajar como operador técnico en varias radios de Rosario; me ha tocado tener enfrente a sendos periodistas o comunicadores (al servicio de un político de turno, obviamente, y obviamente sabrás que esto acá se maneja así) que rabiosamente clamaban al aire por los derechos de esto y aquello, y nunca ninguno de esos paladines de la justicia social se fijó que el operador estaba contratado en negro, sin cobertura social, con un sueldo vergonzante y que llegado el fin de semana no podía comprarse un par de zapatillas como la gente o salir a comer con la novia. Amigo, ésa es mi referencia laboral por si te interesa. La tengo bien clarita al respecto... Sé bien qué clase de inútiles jactanciosos son los periodistas en este país. Reniego rotundamente de que se me tome por tal si por ello debo renunciar a mi condición de hombre honrado. En efecto, te agradezco que no me llames "colega" (si algún día querés charlar conmigo al respecto, lo acepto siempre y cuando me muestres los recibos de sueldo de todos los que componen el staf de tu programa, incluso el tuyo. En su defecto, un comprobante de que al menos tienen un sueldo no inferior a $ 3.000; lo básico para vivir hoy en día con algo de dignidad. Mostrale este mensaje al que te habilita el micrófono y se banca todas tus cursilerías, y después miralo a los ojos).
     Te parece "berreta" este blog. Pues bien... a eso sólo puedo responder que absolutamente todos sus artículos están escritos con solvencia gramátical y ortográfica, cosa que brilla por su ausencia en el mensaje tuyo que transcribo con la necesaria aclaración de "sic". Uno hace lo que puede, amigo... Como se dice, "es lo que hay".
     Tenemos planeado con Agustín seguir charlando al respecto de los 70. No dudo que, dado el caso, charlaremos sobre las consignas que planteás. Eso sí, te aclaro una cosa: un periodista que deja la pluma y toma un arma, necesariamente se ajusta a cierto nivel de riesgo. Lo mismo para aquél cuyo empeño transige en favor de los terroristas (que hostigaron a la Nación en plena democracia) y que, por tal, se inscribe como "mercenario". En fin, quiero creer que sos lo suficientemente inteligente para no negar que en este país HUBO UNA GUERRA declarada por los terroristas antes del 76 y que, por tal (dentro de ese contexto) era muy otro el margen de respuesta ante una agresión de ERP o Montoneros (no sé con cual de las dos simpatizás vos, o con las dos).
     Pero lo que justamente me preocupa de tu mensaje, y lo que me motiva a contestarte es lo que decís al finalizar el mismo. "Cuyas muertes articularon los más siniestros personajes de los años de plomo que, por desgracia, dejamos vivos". "Dejamos vivos". ¿Vos, a quién "dejaste vivo"? Es decir... ¿cuál era tu participación en la cosa? O sea... si asumís que "vos dejaste vivo" indirectamente me estás diciendo que por otro lado "mataste". O, en caso de que lo tuyo sea retórico, estás aprobando conscientemente que "mataron". MATARON. Te lo pongo con mayúsculas para que leas bien. A ver... otra vez: MATARON, y vos lo estás aprobando. No sólo eso. Estás reprochando que tendrían que haber MATADO MÁS. "Por desgracia, dejamos vivos". Ésas son tus palabras.
     Decime una cosa, Belisario... vos, ¿de qué carajo te podés asustar? ¿La vida de quién te proponés defender? Por amor a Dios Santo... que nunca me toque un amigo que me vaya a defender como vos. Que nunca me toque un verdugo por amigo. No puedo dejar de leer esa frasecita: "por desgracia, dejamos vivos". A ver... otra vez... más claro aún: ¿quién demonios te pensás que sos? Sos una persona cuyo corazón aprueba y reivindica los crímenes que cometieron esa banda de imbéciles a los que yo les debo este país confundido y asolado que dejaron. Así que vos MATASTE. O, aprobás a los que MATARON.
     Mirá, Belisario... en esta vida he aprendido una cosa muy importante, y anotatela: la izquierda o el socialismo, es cierto, nace en el corazón, pero se escupe por la boca. La gran mayoría de los izquierdistas bastardean y avergüenzan el género humano con el simple hecho de haber nacido.
     Sé que se trata de una coronita que querrás prontamente quitártela de la cabeza. Este blog es asiduamente concurrido por personas que han sufrido en carne propia (y tenido víctimas mortales en sus familias) por esa banda de imbéciles desalmados a los que vos les reprochás que MATARON POCO. Te concedo, pues, el derecho a réplica, siempre y cuando las primeras líneas de tu mensaje sean de una sentida disculpa hacia las personas que sufrieron el terror de tus correligionarios, aquellos que vos decís que MATARON POCO. Estimo que ese gesto de caballerosidad de tu parte será el umbral que nos permita acceder a una realidad mutua de disculpas y concesiones. Si vos te disculpás con mis lectores, naturalmente yo te concederé la posibilidad de seguir participando de "PERIODISMO... para periodistas" y sabré que puedo contar con vos cuando requiera la aprobación de un hombre honrado.

DAVID REY
 
 




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