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Salvaje agresión a las Madres. ¿Se darán cuenta ahora?


Nora Centeno, una de las Madres de Plaza de Mayo, volvió a ser víctima hoy (06/05/12) de un asalto en su casa de La Plata, situación que se produjo a dos meses del violento robo que sufrió.
     Pasadas las 20 de ayer, sábado, tres delincuentes encapuchados irrumpieron en su domicilio ubicado en la calle 13, entre 488 y 489, de Villa Castells, La Plata.
     Una vez dentro del inmueble redujeron a Centeno, de 78 años, y a otras tres personas entre las que había una menor de edad, según informó el diario El Día de La Plata.
     Los delincuentes portaban armas de fuego y habrían ingresado el lugar por el frente y por la parte trasera. El matutino platense indicó que, antes de hirse, los agresores le habrían dicho a Centeno: "Viste que no sirve de nada llamar a la yuta".
     A raíz de ese dato, la Policía investiga ahora si este nuevo episodio está vinculado con el brutal robo que Centeno sufrió en marzo, cuando fue salvajemente golpeada.


Mi editorial, al momento del primer asalto que sufriera la señora Centeno, es la siguiente:

Total y completo repudio de mi parte, como de cualquier persona honrada, hacia la salvaje golpiza que un grupo de delincuentes propinara para robarle a la señora Nora Centeno, integrante de la asociación Madres de Plaza de Mayo.

Me estremece en grado incalculable. Pocas noticias resultan tan horribles como ésta. La confirmación de que, en rigor, existe gente sin el más mínimo corazón refleja en mi mente la idea de un paisaje animalesco, ruin, caníbal. Los agresores, sinceramente, NO TIENEN PERDÓN DE DIOS. Habría que dar con ellos y castigarlos con todo el peso de la ley.

Ah... por cierto... ¡Que no se me olvide! Ojalá que este hecho aberrante conlleve a que justamente la asociación Madres de Plaza de Mayo deje ya de "apañar" a la variada muchachada que tanto daño viene ocasionando desde hace tiempo (siempre que alguien propone un endurecimiento de las leyes al respecto del crimen o, bien, una baja de la edad de inimputabilidad, son las primeras en salir a defender a "los pobres marginados excluidos del sistema que roban para comer y que se drogan para no pensar").

Por el lado de los acólitos de la asociación Madres de Plaza de Mayo, también esperemos un sinceramiento en torno a la "sensación" de inseguridad que azota a nuestro país.  Sin embargo, ya estoy mirando con repugnancia el uso político que le están dando a la cosa: hay quienes pretenden que este hecho, ya común en nuestro país (debido a que no es la primera anciana que recibe una paliza para robarle), no es uno más de los tantos sino que respondería a un supuesto ajuste de cuentas. Mi respuesta a esta suposición: VÁYANSE A BAÑAR (¿Así defienden a los suyos? ¿Usándolos?).

En fin… los "pobres muchachitos" que entran a robar resulta que no son tan pobres ni tan muchachitos. No tienen corazón en absoluto y actúan como voraces criminales (pegarle a una pobre ancianita... dejame de embromar).

¿Les tuvo que pasar a una de ellas para que se dieran cuenta de la “sensación” de inseguridad?

Bueno... pues... ¡en buena hora!

Ojalá se hayan dado cuenta.

Y ojalá esta pobre señora cuente con una buena familia y un grato entorno que sepa contenerla.

Fuentes: Clarín / Infobae / Infobae 2

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